Se inmiscuía entre la piel la cólera ferviente, el sudor agotado resbalando apaciguadamente por los olores infundidos en mis temores, esculpidos por tus ojos y tus manías, tu culpa y quizás también la mía. Donde no se haya otra razón más que mi anhelo desmedido, inconsciente pero constante, atrapado en los rieles de la locura y la fascinación ciega que se cola por mis huesos. Se posa como amilasa de un insecto, el mismo que juega energético y sedante en mi estomago, mientras te beso los labios como amante perfecto. Y era tu corazón enfermo y veloz, el que manejaba mis manos sometidas, guiadas, conmovidas crudamente al ritmo de tu respiración. Como huracán transmutaban los pensamientos vestidos de hielo, arreglados para la ocasión de otorgarte mi espalda, las lágrimas recónditas de la emoción, perdidas entre el acto de ignorarte como una materia cobarde que descansa del acto y función de amarte.
1 comentario:
buena entrada, muy lírica...
Saludos!
http://www.flickr.com/espectro_margalo
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