Me dijo "chao", no respondí. Nos miramos y sonreí. Me beso y tampoco respondí. Se marcho, no respondí y menos aún me moví de ahí. Y así fue como se acabó, sin más rodeos, sin una cuota de dolor en los ojos, con canciones ridículas creadas para mi gato con gran romanticismo, y una desafinada y tosca voz. Pude haber dicho mucho respecto a mi amor, pero no respondí, y pronto me tapé, no pensé, lloré muda, y me dormí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario