Tal cómo los animales son funcionales a nosotros,unos lo son de otros. Hasta qué punto alcanza su cima, que se esparce por el aire de muchos.Yo me siento la reina Isabel robando tronos, y el mendigo con la piel más áspera a su vez. Los combino, hago la mezcla antagónica típica, y anhelo correr entre la humedad presente para apartarme la tensión muscular bajo el cabello y de ese sistemático pulso ferviente.
A ratos me gusta tanto la imagen, la conspiración digital para constituir materia, sólida, blanda, gaseosa, espumosa, viscosa...hay tanto que quisiera tocar, pero que es lo realmente verdad. Más allá de las proyecciones creadas lo que va dentro es lo humano. Cuesta entender, lo humano no es calidad, incluso a veces prefiero a los gatos. No quiero desesperar, y ya no quiero cumplir.
Por esto ambiciono estar afuera, salir y empaparme los huesos de sustancias reales, llenarme del frío objetivo, lejos de la mentira que se absorbió todo desórbitadamente.
Quiero arrancar, y esta noche dejar de ser, así nadie espera ni se apronta sobre mi, así no exijo ni me equivoco. No soy reina ni mendigo esta vez.