Y nos besamos en el pasto caliente,
haciéndo real el sueño del platónico beso de su ente ambiguo,
Su lengua se hundía suave en mi boca tal como si fuese ajena.
Había cambiado de idea. Y su cuerpo se hacía de agrado suficientemente convincente para un par de minutos.
Un magnetismo breve se nos presentaba por vez primera.
Es cierto; que no había romance más cercano al viento estrellado en mi falda y sus manos conteniéndome la espalda, y que ninguno sabía que estaba haciéndo en ese lugar, apesar de darnos por enterado del cómo nos abordamos.
4 comentarios:
Te re-quiero..hace tiempo que no escribias :B (segun yo)
pasaba por aqui y me quedé atrapada en la descripción de la escena..definitivamente me refleja
saludos
Esta manera de escribir tan caracteristica que nadie posee, me agrada.
guau lo imagine y lo senti fantastico :)
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