Que seas el corazón más libre que se lanzó al aire por esta pena, podrías ser el cuerpo más dichoso y las manos más puras.Que corras por esas calles testigos de mi locura anunciando tu plenitud. Podrías también ir acompañada de otra menos entorpecida, que cruce las rejas del suelo y no se ciegue con tus prendas al caminar. Podrías encantarte de aquella que ande a tus pasos, calmándote de ese amor al unísono que esperas llegar. Mientras mi espera se torna inestable y no asegura a tu esperanza serena, no la merece y por ello nada te solicita por estos días. Simulo la disposición perfecta a perderte, por aprender los costos de sentir como yo las nubes de algodón en las que sumergí por el desgaste propio de todo. Y pese a mis reproches, soy la menos víctima y la más impasible entre las dos por querer concebir las cosas del modo perfecto, aún queriéndote sientes bien.
Solo me tomo la atribución de pedir que me perdones la falta de prevalecencia en nuestro algo que ya perdió hasta el nombre.
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