Quizás fue la simpleza que hube encontrado en sus frases, sus apodos extraños, ese análisis tan particular sobre cotidianidad, el modo perfecto de darle vida a las cosas muertas, terminando siempre en mi sonrisa maravillada.Lo que me hizo volar con su cuerpo, de su mano compartiendo la misma porción de cielo, comenzando la manía de mis palmas de deslizarse en humedad de ansias. En manía rellenarme el alma de un aire sensacional hasta los huesos. En costumbre contar los días restantes para que una micro la traiga hasta a mi. Quizás cuanto más me hizo quedar, puede que solo no tenga explicación. Podría aprender a vivir sin etiquetas ni razón por este viaje donde no dejamos de flotar.
27 Julio, 2010 : 06:02 am
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