La lluvia anhelaba ser testigo. Imposible por hallarse tras la ventana, las personas tras la puerta, el frío sobre los elementos y en reserva solo eramos tú y yo. Tus besos en movimiento, mis labios hablando en tu boca tres sílabas perfectas, dos palabras en tu aroma, siempre tu aroma. Mi perfil recorriendo tu cuello, los ojos tan nuestros y yo que ahora soy tan tuya. Es la locura perfecta en un ambiente ajeno, en aquellos tus rincones inherentes a mi, a mis latidos armónicos que surgen en lo más profundo. En el mismo lugar donde hemos soñado este vuelo creciente y mágico.
3 comentarios:
uuy me hiciste sentir una cosquilla en el cuello, el rozar de un beso, sólo comn tus palabras, mujer.
Buenas son las reservas, ahorran tiempo y malas caras. Reservame un lugar por aquí que vendré seguido a sentarme a leerte.
Hace tiempo no pasaba, y recordé porqué seguía este blog! ;)
un mordisco.
mm que profundo y tierno..
simplemente me en-can-tó ♥
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