Era la polilla perfecta, revoloteaba creyéndose mariposa. Su escasez de color era intrigante, y poseía la sobriedad perfecta concluida en una sonrisa.
El saltamontes, por su parte se sentía pájaro, no saltaba más bien volaba.
El saltamontes, por su parte se sentía pájaro, no saltaba más bien volaba.
Ambos eran los único insectos con humanos en el estómago de tanto amor.
1 comentario:
like always... so fantastic ♥
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