viernes, 15 de octubre de 2010

Mundo particular.-

Era la polilla perfecta, revoloteaba creyéndose mariposa. Su escasez de color era intrigante, y poseía la sobriedad perfecta concluida en una sonrisa.
El saltamontes, por su parte se sentía pájaro, no saltaba más bien volaba. 
Ambos eran los único insectos con humanos en el estómago de tanto amor.

1 comentario:

mariajosé dijo...

like always... so fantastic ♥