miércoles, 24 de agosto de 2011

Ganas

Siento pasión únicamente por dormir y de manera inerte. Despertar es involuntario, y hay mañanas en que esto asusta hasta mi último tejido. Masticar el aire de pronto resulta difícil cuando se torna tan sólido, espeso, con esa forma única de acaparar mis pulmones gastados, y de dejar correr por sí solo al corazón, lejos, muy lejos de la piel. Cada día que pasa cuento uno menos en lugar de uno más, me siento agradecida de estar acostada existiendo haciendo poco, con un computador en la mano, y un armario lleno de ropa que usar. También de que cada mañana camine junto a la misma tropa de atrasados corriendo por Plaza Italia mientras afirman sus carpetas o bolsos, como esperando cruzar todos los semáforos de una vez, cuando lo empírico nos dice todos y cada uno de los días que eso es imposible. Entonces yo sólo afirmo mis piernas y un fresco cigarro. Agradezco también jugar a aprender sobre como ser abogada escribiendo en un cuaderno de Madonna y vistiendo tan vintage que casi me parezco a mi abuela. Pensar que la cerveza es el santo remedio de los no tan santos, es mi máxima expresión de capacidad de reflexión, y decir "Bueno" es mi mejor argumento para quienes comiencen a discutir conmigo, y yo ni sola ni con ellos. En los últimos meses afuera lanzan bombas que hacen llorar a los protestantes, queman cosas en las calles, y hay quejas múltiples por falta de dinero, la verdad es que no me preocupa más que ese horrible pito agudo que aparece en mis tímpanos de vez en cuando y que anuncia de manera bastante tardía la siguiente descompensación. Intento arduamente recordar, pero no sé en que momento metí una radio sin antena en mi cabeza, ni cuando fue la última vez que reí a carcajadas hasta que apareciera mi tos de cerdo, de cerdo feliz. Lo único que he visto recientemente de cerdo es el lomo hawaiano que comí en el último almuerzo familiar, y la materia grasa acumulada que de floja no me interesa hacer desaparecer, como a la mayoría, lo que al menos no me hace un caso particular de ser humano; y de feliz, la manera en que mis amigas intentan crearnos nombres de travestis usando el nombre de su primera mascota mas el nombre de la calle donde vivían. Precisamente ahora a mi mente le falta bastante ingenio y sentido común si considero que lo único que soy capaz de pensar es que quisiera ser un gato que sabe nadar.

3 comentarios:

Javiera Fran. dijo...
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Ara. dijo...

Me cuentas?

Javiera Fran. dijo...
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