Soy demasiado loca como para hacerme enloquecer aún más. No sé cuantas horas han pasado ya de haber muerto tantas veces, de vivir los colores confusos, las voces con eco profundo y duradero, las imágenes nacientes cortadas, mi cuerpo sudando y temblando, y mi corazón jugando a desbaratarse. Sé que me he vuelto tan torpe, que he llegado a olvidar lo que estoy haciendo, o lo que pronto tengo que hacer. En mi velador se hallan ya cinco tazas de té a medio tomar. Soy demasiado loca como para hacerme enloquecer aún más. Soy demasiado loca como para hacerme enloquecer aún más.
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