miércoles, 28 de septiembre de 2011

Inerte

Hasta lo que fuera posible me detuve, el mundo avanzaba cauto, pero tan rápido que apenas pude verlo pasar, los seres corpóreos, los rostros tan únicos como olvidables, la noche entre las luces me hacían danzar expulsando alegría como partículas que flotaban en ese respirar espeso y perfumado, para quedarse allí durante muchas horas más, y una sonrisa inesperada hizo que permaneciera a los días siguientes, dejando aquella expresión falsa mucho más atrás que el semáforo anterior, detenido quien sabe hasta cuando con una gran luz roja. 

No hay comentarios: