jueves, 12 de septiembre de 2013

Pasaban los días, y me preguntaba porque ella no quería más de mi piel. Poco a poco fuimos durmiendo dándonos la espalda para masturbarnos de forma individual.
Recuerdo haber visto en sus ojos el deseo alguna vez, pero ya no por mi causa.
Recuerdo haber visto en sus ojos el brillo alguna vez, que era llanto y no amor.
En sus labios se posaba la mentira, y en mi alma el dolor.

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