La tortura de tu boca apuñalando hasta mis neuronas y vibrandome el cuerpo. Tu boca pegajosa entre mis piernas y sobre un latir desenfrenado por tu lengua hundida.
Me regalabas otra noche de explosiones, placer y silencio. Tus manos desde siempre penetraron lo más recóndito de mi amanecer.
Por la tarde la fuerza de la obsesión me tomaba de los brazos, y ahí estaban tus ojitos de dolor queriendo dominar hasta el reloj. Senti sólo nauseas de tu amor.
De qué manera te amaba cuando sonreías, y me recorrías a besos que prometían ser feliz. Te amaba por la noche y la mañana, tan sólo bastaba tu respirar tan dentro.
Sé que nos amamos con el universo desde nacer. Siempre fuiste mi respuesta en un viaje espacial.
Hoy quiero olvidarte y pensarte muda hasta desprenderte.
De todas mis canciones, las sábanas y esta absorbente enfermedad.
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