jueves, 7 de noviembre de 2013

Casualidad

Todo el tiempo te impregnaste en mi deseo, como una obstinación infundada por tus manos desconocidas. Inventé tus besos cubriendome el cuello una y otra vez, convirtiéndote en fantasía muda y culpable. Lo verdaderamente cierto fue que cruzaramos las puertas de nuestras casas, dos veces únicas, que nos vimos con intención y malas excusas. Mirarte como yo lo hacía vibró hasta lo más pequeño del lugar vacío.
Así tan profundamente me descubrí caida dentro de ti, desde tan alto, tan ansioso y agitado.  Incluso nos aproximamos efímeramente hasta que los desvelos y las noches fueran tan nuestros hasta el amanecer.
Te hallé por azar, tal cómo sucede lo esperado sin esperar por él.
Tal como sucede la casualidad.

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